jueves, 8 de marzo de 2018

Martina Chapanay, cuchillera y corajuda

Martina Chapanay, llamada por la historia como “la gaucho hembra”, esta leyenda del desierto, fue un espíritu libre con sus valores y defectos, cuchillera y corajuda, vengadora de la muerte del chacho Peñaloza, federal hasta la medula, y esta es su historia.
Nadie sabe bien cuando nació allá por el 1811, hija de un cacique huarpe –o de un indio toba que escapó de su patrón y se refugió en las Lagunas de Guanacache, según el contrapunto– y de Teodora González, era una hermosa mujer blanca a la que el indio salvó luego de encontrarla desfalleciente en el desierto y terminó casándose con ella, esta “cautiva” blanca que murió cuando Martina tenía tres o cuatro años, fue entonces que Martina vivió un tiempo en la casa de una mujer en Ullum, a quien serviría a cambio de educación, donde la dejó su padre para que la criara y educara. Siendo adolescente la joven Martina escapó detrás de Cruz Cuero, un gaucho matrero con quien tenía un romance. Fue entonces cuando aprendió a vistear, siendo hábil con el facón y poncho, a montar, a enlazar y a boliar, las boleadoras las manejaba desde arroje hasta la pelea a piso, envidia de todo criollo era, y la leyenda cuenta que fue allí fue chasqui de nada más y nada menos, José de San Martin.
Martina Chapanay por Christian Mallea

Terminadas sus tareas se fue de San Juan con un enviado de Facundo Quiroga que reclutó alguna gente en la provincia para enviarla al Norte y se transformó rápidamente en una guerrillera de caballería de óptima formación. Combatió en Ciudadela, Tucumán, en 1831, a las órdenes de Quiroga.
Después de la muerte de Facundo Quiroga en de Barranca Yaco, se unió a la resistencia de Pie de Palo y tomó los caminos, y al tiempo transformándose en jefa de una banda de salteadores.
Martina colaboró con Benavidez y Aldao, peleando en la batalla de Angaco y en el combate de La Chacarilla, contra las fuerzas unitarias del general Mariano Acha, en 1841. En 1850, aproximadamente, se dedicaba a trabajos de baqueana, y rastreadora, buscaba animales perdidos.
Y esta aventura la inmortalizo, cuando vengó la muerte del Chacho Peñaloza, es que Martina buco y encontró a Irrazábal, el asesino del Chacho, y lo retó a duelo. Cuando la mujer de los llanos sacó su facón gritando que lo iba a matar de frente y no a lo cobarde como él había matado a Peñaloza, Irrazábal empezó a temblar desde la mandíbula hasta las uñas de los pies. Fue un médico, o uno que de médico hacía, quien decidió suspender el duelo mientras el cuerpo del asesino flotaba en espasmos sobre las baldosas de barro.

Escena de la pelicula Martina Chapanay
De su final se dice que murió con más de 80 años, que la mató un puma, o que la picó una serpiente. Una laja blanca sin nombre fue su tumba en Mogna, tierra sanjuanina, corría el año de 1887, y el coraje echo mujer no estaba más…

"MARTINA CHAPANAY",
 según el dibujante Gustavo FERNÁNDEZ

La Martina Chapanay

No hay más macho que la gata
Martina Chapanay

Lagunera fue, si señor
hija del cacique Juan Chapanay y
de la Teodora, la
que el huarpe añora en
el alma nuestra debe perdurar.

Lagunera fue, si señor
heroína fuerte cual ñandubay
la que el huarpe añora
en el alma nuestra debe perdurar.

Fue Martina Chapanay
la nobleza del lugar
cuyanita buena de cara morena
valiente y serena
no te han de olvidar.
                             Hilario Cuadros


Las Imagenes perteneces a Marin Camporro, 

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