viernes, 2 de febrero de 2018

El Alfajor, el cuchillo criollo curvo

El gaucho tuvo muchas armas, entre sus filos, hubo un cuchillo que llamaba “alfajor”, ubiquémos que asi se encontro  hasta fines del 1700, este filo derivaba del alfanje, un sable corto y curvo, alfanjon llamaron los ibericos al alfanje corto, ya tirando a cuchillo, este “alfajor” tenía filo completo del lado externo y contrafilo del interno, ya es entas pampas, empezo a tener sus caracteristicas propias, y es un ejemplo claro de la influencia árabe en América…

Los primeros europeos que llegaron a Sudamérica, españoles, y entre ellos, muchos andaluces, de fuertes raíces y tradiciones moras, paréntesis aparte me gustaría remarcar una zona conocida como al-Ándalus, que es el territorio de la península ibérica y de la Septimania que se encontró bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492, y repito mucha influencia árabe hubo.



El facón encuentra un antecedente evidente en la gumía, arma blanca de hoja corva que utilizan los bereberes del Norte de África. A este respecto, Carlos Octavio Bunge, en un discurso dado allá por el año 1913 en la Academia de Filosofía y Letras de Buenos Aires, dice lo siguiente: “Curioso sería indagar de donde proviene el vocablo ‘facón’ (...) A todas luces es un aumentativo de ‘faca’ (del latín falx), que, según la Academia Española de la Lengua, significa ‘cuchillo corvo’. En tal sentido usaban la palabra los escritores clásicos (...) Ahora bien, no estará de más recordar que, según una carta del padre Cattaneo, aun a principios del siglo XVIII, los gauchos explotaban las vacadas bravías con ‘un instrumento cortante en forma de media luna’. ¿No es de suponer que tal fuera el cuchillo primitivo del gaucho, trocado luego por el facón, precisamente a mérito de su necesidad de llevar siempre consigo un arma de combate para defenderse cuando fuera desafiado?”. Los bereberes suelen guardar la gumía bajo la faja, igualmente nuestros gauchos el facón, adaptación criolla del arma africana importada a al-Ándalus.


Sin dudas su raíz hispano-árabe del “alfajor”, es el mismo alfanje y los puñales diseñados con este mismo estilo y curvatura, piezas que venían en la correa de los conquistadores españoles y sus súbditos.
Como se sabe, el alfanje es un espadín de origen árabe, cuyo nombre original era al janyar.( origen andalusí: "alxánjal" (xanjar significa puñal en árabe)) Su posible semejanza con el corvo y su supuesto vínculo gestacional lo observa también don Benjamín Vicuña Mackenna, en su obra "La Guerra del Pacífico" de 1880, aclaración aparte, en mi opinar, tiene el alfajor y el corvo un origen común.


"Consiste en una hoja pequeña ligeramente curva como los alfanjes moriscos, y ofrece sobre el puñal recto la ventaja de la defensa, porque en las riñas obra de cierta manera como broquel para parar los golpes. Por su forma es de mucho más difícil manejo que la daga recta, usada por nuestros campesinos del sur, pero los mineros aprenden su esgrima especial que requiere mucha más flexibilidad en la muñeca que vigor en el brazo".
De ángulo curvo, parecido a la cimitarra y generalmente con filo por sólo un lado, el alfanje entró a España por la influencia mora que se dispersó por la Península Ibérica.


Entonces no es difícil imaginar como este cuchillo conocido también como alfanjon, que en España era el diminutivo de alfanje o también una manera ibérica de llamar al cuchillo con forma de alfanje, muy similar a la gumia árabe, sin duda anterior a esta, como la jambiya.
Ya Alonso de Ercilla en “la Araucana” allá por el año 1589, se nombra en sus versos como los españoles portaban cuchillos alfanjados, dejando en lado la influencia arábiga en estas tierras.
Canto IX, por ejemplo, se lee la alusión a los cuchillos curvos de la siguiente manera:

“También Angol, soberbio y esforzado,
su corvo y gran cuchillo en torno esgrime
hiere al joven Diego Oro y del pesado
golpe en la dura tierra el cuerpo imprime;
pero en esta sazón Juan de Alvarado
la furia de una punta le reprime,
que al tiempo que el furioso alfanje alzaba
por debajo del brazo le calaba.”

En el Canto X reaparece una asociación del cuchillo curvo, esta vez con relación al alfanje:

“Caupolicán, que estaba por juez puesto
mostrándose imparcial, discretamente
la furia de Orompello aplaca presto
con sabrosas palabras blandamente;
a así, no se altercando más sobre esto,
conforme a la postura, justamente,
a Leucotón, por más aventajado,
le fue ceñido el corvo alfanje al lado.”

En el Canto XXIX, aparece como arma asociada al alfanje:

“Las robustas personas adornadas
de fuertes petos dobles relevados,
escarcelas, brazales y celadas,
hasta el empeine de los pies armados;
mazas cortas de acero barreadas,
gruesos escudos de metal herrados,
y al lado izquierdo cada cual ceñido
un corvo y ancho alfanje guarnecido.”



Ahora más cerca a nuestras tierras, y nuestros criollos, ya el alfajor aparece en escena, asi en la republica oriental de la mano del escritor uruguayo Antonio Dionisio Lussich Griffo, hombre que cultivó la literatura gauchesca, pone en boca del gaucho Centurión en “Los tres gauchos orientales” el siguiente verso:

“Tengo en el dedo un anillo
de una cola de peludo,
pa peliar soy corajudo
y ande quiera desencillo
le enseño al gaucho más pillo
de cualquier modo a chuzíar,
y al mejor he de cortar
si se descuida un poquito,
le he de enterrar yo tuitito
mi alfajor hasta pasar.”



Y Martin Fierro también clavo su alfajor, de la pluma de José Hernández:
“Le enseño al gaucho más pillo
De cualquier modo a chusiar,
Y al mejor he de cortar
Si presume de muy bravo,
Enterrándole hasta el cabo
Mi alfajor sin tutubiar.”
Y si Martín Fierro uso alfajor, porque no Juan Moreira… donde en la obra de Eduardo Gutiérrez (1878-1880), el protagonista dice: “En cuanto se ponga delante de mí lo voy a ensartar en el alfajor como quien ensarta en el asador un costillar de carnero flaco”


Aunque ya en estos casos, nobleza obliga, era llamado así en calidad de sinónimo a facón, faca o cuchillo, por el de alfajor.
Lo que la historia si nos dice que el alfajor fue popular hasta finales del 1700, con un estilo de esgrima característico, donde se podía clavar, cortar y desgarrar, se peleaba, y se degollaba, y es así como se lo recordó en tiempos de la mazorca, como “el degollador”. 



Ejemplos de estas armas hay en museos desde sus historia hasta ejemplares, como la foto arriba donde presenta ejemlos de museos y la leyenda presente en el Museo Polifacetico Rocsen, de Cordoba, Argentina. que dice hablando de la vestimenta del gaucho colonial  "...su arma era un cuchillo, al que llamaba alfajor, que calzaba adelante, en la cintura, esta denominacion deriva de alfanje, una especie de sable corto y curvo, con un filo solamente por un lado, y por los dos en la punta, tambien uso un cuchillo largo y recto que llamo faca de origen andaluz, y del cual deriva mas adelento otro de hoja mas ancha llamado facon...", se presentan mucha documentacion sobre nuestros filos criollos, uno puede armar un arbol genealogico de ellos, y seguramente es aqui donde muchos dicienten, pero mientras sigamos sumando datos, quehay, per tenemos que buscar, viajar ver, e investigar, y es bueno para seguir sumando a nuestra historia...


Fuentes: 
http://moriscosygauchos.blogspot.com.ar/
Jose Hernandez, El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).
www.esgrimaantigua.com
www.urbatoriom.blogspot.com
C. O. Bunge, El derecho en la literatura gauchesca (Discurso leído ante la Academia de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en la recepción pública) 22 de Agosto de 1913
Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles, , Juan A. Alsina editor, Buenos Aires, 1890.
Antonio Dionisio Lussich Griffo, Los tres gauchos orientales (Imprenta de La Tribuna, 1872)
Eduardo Gutiérrez, Juan Moreira / 1880, Buenos Aires, N.Tommasi Editor.
Federico Corriente, Gramática Árabe.
Benjamín Vicuña Mackenna, "La Guerra del Pacífico" de 1880
Antonio de Ercilla, la araucana
Museo Polifacético Rocsen, Nono, Córdoba, Argentina.
Museo de Ciencias Naturales de La Plata.
Archivo Historico de La Provincia de Bs As

martes, 23 de enero de 2018

Los mitos cuchilleros

Nuestra cultura popular atesora un sinfín de supersticiones nacidas en torno al cuchillo y al mundo que rodea este elemento. Algunas emparentadas con la ciencia, otras con la religión,  las más con el pensamiento mágico. Aquí ofrecemos algunas de las supersticiones más curiosas:


Dar un cuchillo por el cabo
Se dice que darlo de punta es desprecio o desafío, mas allá de eso, a mi parecer es falta de cortesía

Regalar un cuchillo
En nuestras pampas existe una tradición, los cuchillos no se regalan. En caso de hacerlo, se cree que abra traición, pelea.. Por tal razón “se vende” por una moneda, y aun yo sigo esta tradición.

Soñar con un cuchillo
Se dice que se viene una desgracia, es un acto premonitorio, un mal sueño.

Dejar un muerto a cuchillo, boca arriba
Se decía que esto presagiaba un rápido esclarecimiento del hecho, considerando que se produjo por un malviviente, entonces era malo para el matador obvio

Matar con una daga sin cruz
Dar muerte con un arma blanca sin gavilán, indicaba el deseo de que el muerto no descansara en la otra vida.

El uso del cuchillo para revertir fenómenos meteorológicos
Para ahuyentar una tormenta brava, de piedras, rayos, etc. que se acerca, el paisano la hace cambiar de rumbo  clavando su facón en la tierra o haciendo una cruz de sal en el suelo. Y yo lo hice y me sirvió, y aún sigo haciéndolo.

Usos medicinales del cuchillo
Se cura el caballo con parásitos en los intestinos, tirando el cuchillo con vaina en forma de cruz de adelante hacia atrás por entre las manos y las patas haciendo lo mismo después de izquierda a derecha. Enseguida se hace caminar al animal. Y, para mayor eficacia, hemos encontrado el siguiente consejo: “al lanzar el cuchillo en los dos sentidos, el criollo adopta una actitud reconcentrada, pronunciando ciertas palabras entre dientes”.

Como curar una picadura de yarará
Realizar un corte en cruz sobre la herida, por suerte, esto si no lo probé…

Cómo curar y limpiar un cuchillo de acero al carbono
Es sabido el color oscurecido y el deterioro que sufren estos tipos de cuchillos. Se aconseja preparar un pocito con barro en el patio, y enterrarlo cada noche durante tres días consecutivos. Es una cura de aceleración del proceso químico, pero que lo curte y lo protege de los ulteriores embates. Por otro lado, según una creencia muy arraigada, los cuchillos no se lavan, sino que se les saca el resto de la comida con un “pancito”. Y de paso, se dice,  “le queda la grasa de protección”. Vaya pensamiento mágico…





Fuente: http://www.correveidile.com.ar/2014/07/07/el-cuchillo-y-sus-supersticiones/

martes, 2 de enero de 2018

San Martin, y su navaja...no solo tuvo el corvo.

No solo Mc Giver tenía una navaja, esta navaja se encuentra en el museo de Historia de Chile, No lo sé, pero lo que si se es sobre este modelo de navaja.
A comienzos del 1800, J. Nowill & Sons, en Sheffield, Inglaterra, comenzaron a fabricar una navaja de jinete, un modelo que se popularizo en esos años debido a las útiles prestaciones que brindaba.

Navaja de Jinete de Jose de San Martin (1816) Museo de Historia de Chile
Don José de San Martin, en su paso por Inglaterra, antes de embarcarse en la Fragata Canning rumbo a América, donde realizaria la campaña libertadora, se proveyó del sable corvo, seguramente información útil para la campaña, asi como de esta navaja.


Navaja similar a la de San Martin
La navaja es una Sheffield Stag Horn Horseman Calvary Folding Hoof & Camper Knife, el cuño est medio borrado, y entre su multiusos posee una hoja larga, una hoja corta, un sacacorchos, un limpiabasos, un punzon, un detornillador, y un gancho.
Seguramente, como mostro ser el General, desprendido y generoso, es bueno pensar que se la dejo a alguien, un presente, y el tiempo paso, paso y allí quedo...


Otro detalle que me gustaría contar es detalles sobre el poncho del libertador, el cual fue un obsequio de durante los parlamentos realizados a 30 leguas del sur de Mendoza (Fuerte San Carlos), que duraron entre 6 y 8 días, el primero de ellos en el mes de septiembre de 1816, junto con un aproximado de 50 caciques y capitanejos, incluyendo lenguaraces que cumplian la función de hombres puente entre ambos grupos. Los parlamentos incluyeron ceremonias y rituales, sentados ambos líderes en círculo, los guerreros y los caballos pintados, para finalmente escuchar de parte del fraile lenguaraz el permiso para poder pasar al otro lado de la cordillera, después de varios minutos de silencio los caciques respondieron “todos los pehuenches a excepción de 3 caciques, que sabremos contener, aceptamos su propuesta”.


En el cuarto día se hicieron los regalos pertinentes, entre ellos el poncho del que nos referimos, de forma rectangular, midiendo 1,68 de largo por 1.61 de ancho, con tres franjas (Wirin) decoradas que lo recorren longitudinalmente, una central que mide 8 cm. de ancho en cuyo centro se halla el ñankal (abertura central por donde sale la cabeza) y dos laterales que miden 34 cm. de ancho cada una, destacando entre ellas los Tue ó campos de la manta (tejido en pelo de camélido con urdiembre en lana de oveja y los bordes terminados en Chüñai (Flecos). Lei sobre los colores que eran símbolo de luz, pero pienso en lo personal, que el color del poncho se debe a que era una manera de mimetizarse con el terreno, los ponchos usados en esa zona eran de color caqui, beige o marrón claro


En 1816 durante el Parlamento con los caciques indios, San Martín en su discurso despreció a los Godos (Españoles) diciéndoles que vendrían a matarles y robarles tierras, haciendas y mujeres y el mismo señaló háganme caso “Yo también soy indio”. En otra ocasión San Martín encomendó a su armero José Antonio Álvarez Condarco, en misión de espionaje, cruzar Los Andes para entrevistarse con Marco del Pont, jefe de las tropas españolas, debiendo reconocer y memorizar en su viaje los accidentes del terreno.

Al recibirlo Marco del Pont dijo “Yo firmo con mano blanca y no como la de su General que es negra”. Años más tarde cuando San Martín se encuentra con el derrotado Marcó del Pont, le saludó irónicamente diciéndole “Venga esa blanca mano!” En esa época la sociedad Colonial era muy sensible a las cuestiones raciales, y muchos fueron los despectivos apodos con que sus enemigos contemporáneos hacían referencia al color oscuro de la piel del General San Martín y su supuesto origen indio.

Fuente: http://librosvivientes.blogspot.com.ar/2014/09/los-parlamentos-entre-los-pehuenches-y.html
http://www.diariomardeajo.com.ar/noticias/2017/08/21/el-poncho-del-general-san-martin-ofrenda-mapuche-al-libertador/