domingo, 20 de mayo de 2018

Esgrima Criolla, armas gauchas y otras yerbas... y se va la segunda!!!

En el marco del 2ª Encuentro de Esgrima Criolla que se realizara este 25 de Mayo del 2018, en el Fortín Tradición Argentina "Teofilo Olmos", se presentara, aparte de muchas actividades van desde exhibiciones de visteo, hasta muestra de armas criollas originales y de colección, la segunda edición del libro "Esgrima Criolla, armas gauchas y otras yerbas..." ahora ampliada, y con una colección de fotografías de duelos reales.


Escrito por Jorge Prina, o sea yo, agradeciendo a todos los que hacemos esta disciplina, alumnos y maestros, siendo en fin, un merito de todos,  este arte folklorico, que es el pelear a facon y poncho, ya hace mas de 15 años que me dedico exclusivamente a la esgrima criolla, y es parte del trabajo documentado y plasmado aquí presente el publicado, contribuyendo a preservar la esgrima criolla.
En su contenido encontraremos esgrima criolla, tradición, cuchilleria, donde obviamente se escarbara en los orígenes de la esgrima criolla, sus armas, desde sus filos, hasta las armas indias y las de avancarga, mas conocidas como armas de fuego, conoceremos sus referentes, e historias en la historia, características de estas armas, así como su actualidad acaecida hasta en los penales, y todo ilustrado por el artista plástico Matias Haag, y fotografías de época, con el detalle de cada una, que retratan una época que dejo un profundo tajo en nuestra historia…

PARA ADQUIRIR  EL LIBRO, CONTACTARSE A:

JORGE.PRINA@GMAIL.COM

lunes, 14 de mayo de 2018

Historia de la Bayoneta

 Todos los gustosos de las armas de guerra saben que es la bayoneta, y su origen se remonta al siglo XVII, en la Ciudad de Bayona, (Bayonne en francés), en el Sur de Francia, principal reducto dedicado entre muchas de las actividades de su población, a la fabricación artesanal de cuchillos y otros tipos de armas blancas, y la historia , suele cambiar de personajes pero siempre se repite el hecho de colocar cuchillos o pues en el caño de los mosquetes, recordemos que las armas de avancarga suelen tardar en cargar, a modo de lanza.



 Las primeras eran llamadas Bayonetas de Taco ó Tapón (Plug Bayonets) con forma de lanceolada cuya empuñadura era símil "tapón", introduciéndoselo en la boca del mosquete  una vez disparado, sirviendo tanto para cargar contra la Caballería asi como también contra la Infantería en general.
Tuvieron no solo uso militar, sino también deportivo, se utilizaba para la caza, rematando a la presa con la bayoneta una vez efectuado el disparo.
Más adelante evolucionaron en Bayonetas de Cubo (Socket-Bayonets en inglés) estas consistían en un cilindro de acero, del cual partía una extensión curvada con una hoja triangular, de gran longitud (alrededor de 40 cm ó más), con forma estilizada y punzante, ideada para clavar e introducirla en el cuerpo del enemigo y salir rápidamente, o realizar lanzadas laterales, similar a la esgrima de lanza, hubo varios modelos con las hojas con forma plana, de tres y cuatro filos, y tipo sables o espadas pero con cubo (éstas últimas se construyeron en forma mínima y eran/son conocidas bajo el nombre de "combinadas"), acotación aparte, estas permitían dispara con la bayoneta colocada, pero de difícil carga con la bayoneta puesta, recordemos que eran armas de avancarga y se cargaban por el cañón.
En esto se encontraban con un problema, el cual, de forma extraña, a mi cuando serví en el ejército argentino me sucedió lo mismo, en mi equipo tenia provista la Bayoneta FAL Modelo 1963 Tubular, la cual no corta, y solo sirve para clavar, y tenía entonces que llevar siempre mi cuchillo; y es así que a mediados del Siglo XVIII, con la misma problemática nace el Sable-Bayoneta dando origen a un arma versátil, con la cual tanto se usa calada en el fusil como sola esgrimir como sable, en este caso ambos modelos convivieron, siendo usadas las bayonetas de cubo en las invasiones inglesas.

En tierras criollas la bayoneta Máuser fue protagonista de muchas gestas, y así como otras bayonetas fueron la matriz de gran cantidad de facones.
Continuando la cronología, a finales de la WW I hace la aparición de los Cuchillo-Bayonetas, recordemos que en esta guerra de trincheras, el fusil con bayoneta fue una de sus protagonistas.
Y para marcar, en mi parecer, la última bayoneta a señalar, diría la Bayoneta plegadiza usado en el famoso AK-47, y en Argentina utilizada en Carabina Beretta Modelo 1918/30, utilizadas por la entonces Policía de la Capital, hoy Policía Federal y por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, hoy Policía Bonaerense.

 
Museo de Armas de la nacion seccion bayoneta


Descripción de los Modelos emblemáticos de las bayonetas usadas por las fuerzas argentinas

Bayoneta de Cubo Rémington Modelo 1866
Esta tenía una hoja triangular y plana, de un largo total de 525 Mm, manufacturada en los Estados Unidos  y se utilizó con el fusil Rémington rolling block
Bayonetas Yataghan 1866
Con la forma característica del Yatagán
, y manufacturadas en Solingen, de un largo total de 695 Mm, se utilizó con rifles Rémington rolling block Modelo Argentino 1879 y el Chaessepot 1866
Bayoneta Rémington Modelo Argentino 1879
Ya comenzamos con esta forma característica que acompañara durante mucho tiempo los fusiles argentinos de un largo total de 595 Mm, fabricadas en Alemania para Argentina por W. R. Kirschbaum, en Solingen. Y usada para el Remington Patria.
Bayoneta Máuser Modelo Argentino 1891
Ya estamos en la clásica Bayoneta argentina, con su vaceo y excelente metal, de un largo total de 520 Mm. las hubo de diferentes modelos entre ellos cachas de madera, aluminio, bronce. Fabricadas en Alemania por Weyersberg, Kirschbaum & Co. Y aptas para el Mauser.
Bayoneta Carabina Máuser Modelo Argentino 1935
Esta era más corta, solo 386 Mm de largo, con la cruz sin el anillo, ni gavilán, de procedencia Alemana, y se utilizó en la Carabina Máuser por la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Bayoneta F.N. Modelo 1949
Tipo daga (doble filo), con un largo de 361 Mm, manufacturadas en Bélgica, provistas para el fusil FN Modelo 49 que fueron adquiridos en los años 1954/55 en una cantidad aproximada a las 4500 unidades.
Bayoneta M1 Modelo 1943 Garand
Clásica bayoneta norteamericana para el fusil M1 Garand, una de las que estuvo presente en la WWII
Cuchillo Bayoneta FAL Tipo A Argentino
Fabricado por FM (Fabricaciones Militares), emula a la original belga, de un largo total de 310Mm, y usada en el FAL, a partir de su uso en 1955 aprox.
Bayoneta FAL Modelo 1963 Tubular
Fabricado por FM, empuñadura conformada por el cubo siendo una sola pieza junto con la hoja. Posee cuatro ranuras de escape de gases al montar sobre el apaga llamas del fusil, con un largo total de 290 Mm, para el FAL Para.


Esgrima de Bayoneta


Desde su concepción, nació una esgrima de dicha arma, calada con fusil, asi como sable bayoneta, sus cargas eran letales, en mi caso, tuve la oportunidad de entrenar en la fuerza el uso de esgrima de bayoneta, un sistema simple y efectivo, de ella dijo el General Raimondo Montecuccoli, uno de los más grandes estrategas de la historia, sus tratados estudiados actualmente, participo en la guerra de los 30 años, en la gran guerra turca, y otras “La Bayoneta es la reina de las armas blancas”.


Fuente:
De Victor Hugo Carrizo
de Juan Atencio


lunes, 30 de abril de 2018

Vagos y Malentretenidos.

 Siglo XIX, vago y malentrenido, era un término común para designar al gaucho, este hombre de tierra que cuando el gobernante lo necesito, lo uso, leyes se hicieron para obligarlo, y es asi, como es esta historia, en la cual hubo mucho sufrimiento, desarraigo y en un criollo…coraje, afrontar el destino designado por otros, luchas con ello y por ello, esta es la historia...


Vientos de independencia,, Luis de Oliden, gobernador de Buenos Aires, fue quien un 30 de agosto de 1815 decreto en un Bando:
“Artículo 1° Todo individuo de la campaña que no tenga propiedad legítima de qué subsistir, y que haga constar ante el juez territorial de su partido, será reputado de la clase de sirviente…
Artículo 2°  Todo sirviente de la clase que fuere, deberá tener una papeleta de su patrón, visado por el juez del partido, sin cuya precisa calidad será inválida.
Artículo 3° las papeletas de estos peones deben renovarse cada tres meses, teniendo cuidado los vecinos propietarios que sostienen esta clase de hombres de remitirlas hechas al juez del partido para que ponga su visto bueno.
Artículo 4° Todo individuo de la clase de peón que no conserve este documento será reputado por vago.
Artículo 5° Todo individuo, aunque tenga la papeleta, que transite la campaña sin licencia del juez territorial, o refrendada por él, siendo de otra parte, será reputado por vago.
Artículo 6° Los vagos serán remitidos a esta capital, y se destinarán al servicio de las armas por cinco años…”

Este era un sistema despótico donde se consiguió un ejército de fortineros, y mano de obra para las guerras, donde el desierto era extenso, y el gaucho su habitante, aun no existía el alambrado, ser libre, tener mi flete, cazar, alguna vez me contaron que muchos gauchos cuando agarraban una res en la campiña, le cortaban la cabeza y se cocinaba solo su interior, sesos, lengua y se comía a modo de olla.
En esos años el gaucho era libre, libre? Tenían que poseer la papeleta, esos eran documento que registraban que el poseedor estaba conchabado en dependencia en algún trabajo, de no poseerla, se lo consideraba vago y malentretenido, y asi pasaba a formar parte de nuestras filas militares, recibían paga? Vaya uno a saber, nos lo imaginamos, prestaban servicio y a veces quedaban enganchados más años que los acordados, y no era sencillo pensar que asaba con su familia su china y sus gurises, a la suerte de tatita diríamos, algunos se cambiaban de lado y se iban a los toldos de pampa, donde se podría decir que contaban con una libertad de que allí no llegaba la “justicia”, maloneaban junto a sus nuevos hermanos, esta historia les suena?, por qué José Hernández relato en su poema gauchesco, una realidad que llevaba décadas como sistema de leva.
Muchas cosas le fueron prohibidas, cuando se prohíbe el divertimento, que le queda al pobre gaucho???
En esta imagen de 1815 podemos ver los gauchos
 visteando, bebiendo, y jugando, actividades
 normales y "prohibidas", de Emeric Essex Vidal

En 1790 el juego del Pato, nuestro hoy deporte nacional, fue prohibido por el Virrrey Arredondo con seis meses de presidio mas la pena pecunaria.
En 1858 se prohíbe “las reuniones festivas, y bailes sin permiso, bautismos, fuegos artificiales, corridas de avestruces, el pato, bebidas alcoholicas, proferir palabras obscenas, juegos de cartas taba o bochas en las pulperías”, obviamente que con estas prohibiciones Urquiza engroso sus filas militares. Hasta existió una prohibición  que “los jóvenes jueguen a la bolita, a la cañita u otra ocupación perjudicial”
Y mitre en 1859, como ministro de guerra decreta “destinar al servicio de armas en un término de dos años y que no exceda los cuatro años, a quien en los días de trabajo se hallen en la pulpería o en casa de juego, a los que usen cuchillo o arma blanca dentro de los pueblos” ya Don Juan Manuel Rosas lo había recomendado en sus Instrucciones para el Mayordomo de Estancia, donde prohibía de portar cuchillo días domingos y festivos, esto debido a evitar las trifulcas y duelos de la peonada.
Creo que en el Martin Fierro claramente se lee:
Ӄl nada gana en la paz
 y es el primero en la guerra;
 no le perdonan si yerra
que no saben perdonar,
 porque el gaucho en esta tierra
solo sirve pa votar”
y con eso hasta el próximo Post!!!

Fuentes:
Facundo Gomez Romero, “Vagos, Desertores y Malentretenidos” Ed. Vergara, Buenos Aires, 2012.
Jose Hernandez, “El Gaucho Martin Fierro” ; “La Vuelta de Martin Fierro”, Ed.Nuevo Siglo, Buenos Aires, 1994.




viernes, 6 de abril de 2018

La Madre de la Patria

María Remedios del Valle. “Una negra esclava que, con mucho coraje, fue a pelear a las órdenes de Belgrano. Sobrevivió y en 1827 fue nombrada como la Madre de la Patria. Pero en 1880 Argentina quiso tener una historia blanca y la borró”. a “madre de la patria” era una negra, una “parda” como se decía entonces de acuerdo con la clasificación de castas para diferenciar a los negros de los mulatos, que se designaban como “morenos”.



La república modelo de Sudamérica, que tenía el nombre de la rutilante plata de Potosí, el metal blanco, no podía tener una madre negra. Había que esconderla y la escondieron sin remordimientos filiales.



Remedios era una argentina de origen africano, descendiente de esclavizados. Fue auxiliar en las invasiones inglesas y acompañó después de la revolución de 1810 como auxiliar y combatiente al ejército del Norte en toda la guerra de Independencia. Se ganó a fuerza de coraje y arrojo en la batalla, y de entrañable cariño por los enfermos, heridos y mutilados en combate, el título de “capitana” y de “madre de la patria” como empezaron a llamarla los soldados caídos y luego repitieron los generales.




Durante la segunda invasión inglesa al Río de la Plata, auxilió al Tercio de Andaluces, cuerpo de milicianos que defendieron la ciudad.



El 6 de julio de 1810 Remedios se incorporó a la marcha de la sexta compañía de artillería volante del regimiento de artillería al mando del capitán Bernardo Joaquín de Anzoátegui, acompañando a su marido y sus dos hijos, que murieron en la guerra.



Ella siguió sirviendo en el ejército como auxiliar durante el avance al Alto Perú, en la derrota de Huaqui y en la retirada que siguió.



El día anterior a la batalla de Tucumán se presentó ante Belgrano para pedirle le permitiera atender a los heridos en combate. Belgrano había superado su fama de señorito ganada con sus prendas escogidas adquiridas en Europa y su voz aflautada, gracias a su espíritu de sacrificio y su compenetración con las necesidades de la tropa. Tenía fama de severo y no admitía por disciplina mujeres que siguieran al ejército. No le dio permiso a Remedios pero lo mismo ella apareció en la retaguardia para asistir a los soldados que desde entonces comenzaron a llamarla “Madre de la Patria”. Finalmente, a pesar de sus prevenciones disciplinarias y religiosas, Belgrano la admitió y la nombró capitana del Ejército del Norte.



Vinieron luego las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, donde Remedios, una de las “niñas de Ayohuma”, combatió con las armas en la mano. Fue herida de bala y hecha prisionera por los españoles.




Fue sometida, como escarmiento, a nueve días de azotes públicos que le dejaron cicatrices para el resto de su vida. Escapó y se incorporó a las fuerzas de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, otra vez en la doble función de combatiente y enfermera.

Se borró entonces hasta ahora la memoria de María Remedios del Valle, nacida en Buenos Aires entre 1766 y 1767, capitana del ejército del Norte de Manuel Belgrano, participante de la resistencia en las invasiones inglesas, esposa de un muerto en guerra y madre un hijo propio y de otro adoptivo que sufrieron igual destino, al que ella misma escapó por casualidad.

Con cerca de 60 años, terminada la guerra, Remedios volvió a Buenos Aires solo para convertirse en una mendiga que trataba de sobrevivir vendiendo pasteles y recogiendo la sobra de la comida de los conventos.



Según Carlos Ibarguren vivía en un rancho en la zona de quintas en las afueras de Buenos Aires, desde donde cada día caminaba encorvada hasta los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio y la plaza de la Victoria para ofrecer pasteles y tortas fritas y también mendigar para sobrevivir.



Su historia personal era increíble para los que se acercaban a ella para ponerle una moneda en la mano o comprarle tortas fritas. Aquella “capitana”, como se llamaba a sí misma, que mostraba cicatrices de latigazos y seis balazos en el cuerpo era para ellos sin duda una loca, y así la trataban. Pero ella decía que eran recuerdos de las épocas en que “en verdad se peleaba por la patria”.



Se rebeló contra lo que parecía un destino cantado y en 1826 inició una gestión solicitando una pensión en compensación de sus servicios a la patria y por la pérdida de su esposo y sus hijos.



El expediente dirigido a las autoridades, escrito por un letrado, dice: “Doña María Remedios del Valle, capitana del Ejército, a V. S. debidamente expone: Que desde el primer grito de la Revolución tiene el honor de haber sostenido la justa causa de la Independencia, de una de aquellas maneras que suelen servir de admiración a la Historia de los Pueblos. Sí Señor Inspector, aunque aparezca envanecida presuntuosamente la que representa, ella no exagera a la Patria sus servicios, sino a que se refiere con su acostumbrado natural carácter lo que ha padecido por contribuir al logro de la independencia de su patrio suelo que felizmente disfruta. Si los primeros opresores del suelo americano aún miran con un terror respetuoso los nombres de Caupolicán y Galvarino, los disputadores de nuestros derechos por someternos al estrecho círculo de esclavitud en que nos sumergieron sus padres, quizá recordarán el nombre de la Capitana patriota María de los Remedios para admirar su firmeza de alma, su amor patrio y su obstinación en la salvación y libertad americana; aquellos al hacerlo aún se irritarán de mi constancia y me aplicarían nuevos suplicios, pero no inventarían el del olvido para hacerme expirar de hambre como lo ha hecho conmigo el Pueblo por quien tanto he padecido. Y ¿con quién lo hace?; con quien por alimentar a los jefes, oficiales y tropa que se hallaban prisioneros por los realistas, por conservarlos, aliviarlos y aún proporcionarles la fuga a muchos, fue sentenciada por los caudillos enemigos Pezuela, Ramírez y Tacón, a ser azotada públicamente por nueve días; con quien, por conducir correspondencia e influir a tomar las armas contra los opresores americanos, y batídose con ellos, ha estado siete veces en capilla; con quien por su arrojo, denuedo y resolución con las armas en la mano, y sin ellas, ha recibido seis heridas de bala, todas graves; con quien ha perdido en campaña, disputando la salvación de su Patria, su hijo propio, otro adoptivo y su esposo; con quien mientras fue útil logró verse enrolada en el Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú como capitana, con sueldo, según se daba a los demás asistentes y demás consideraciones debida a su empleo. Ya no es útil y ha quedado abandonada sin subsistencia, sin salud, sin amparo y mendigando. La que representa ha hecho toda la campaña del Alto Perú; ella tiene un derecho a la gratitud argentina, y es ahora que lo reclama por su infelicidad”.





Pero el ministro de Guerra, general Francisco Fernández de la Cruz, rechazó el pedido recomendando dirigirse a la legislatura provincial ya que no estaba «en las facultades del Gobierno el conceder gracia alguna que importe erogación al erario.



En agosto de 1827, mientras Remedios mendigaba en la plaza de la Recova, el general Juan José Viamonte la vio y tuvo una sospecha: le preguntó el nombre y exclamó: “¡Usted es la Capitana, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína!».



Viamonte, que era entonces diputado, presentó un proyecto para otorgarle una pensión que reconociera los servicios prestados a la patria. Comenzó un largo expedienteo que puso en claro aquello de que “son campanas de palo las razones de los pobres” y entonces como ahora se gasta todo en nada que importe y nada en todo lo que importa.



La petición fue rechazada, pero cuando en junio de 1828, Viamonte fue elegido vicepresidente primero de la legislatura decidió insistir. Le reclamaron documentos que avalaran el pedido, y contestó: “Yo no hubiera tomado la palabra porque me cuesta mucho trabajo hablar, si no hubiese visto que se echan de menos documentos y datos. Yo conocí a esta mujer en el Alto Perú y la reconozco ahora aquí, cuando vive pidiendo limosna. Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al Ejército de la Patria desde el año 1810. Es conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el Ejército. Es bien digna de ser atendida: presenta su cuerpo lleno de heridas de balas y lleno, además, de cicatrices de azotes recibidos de los españoles. No se la debe dejar pedir limosna. Después de haber dicho esto, creo que no habrá necesidad de más documentos”. “Yo conozco a esta infeliz mujer que está en un estado de mendiguez y esto es una vergüenza para nosotros. Ella es una heroína, y si no fuera por su condición, se habría hecho célebre en todo el mundo. Sirvió a la Nación pero también a la provincia de Buenos Aires, empuñando el fusil y atendiendo y asistiendo a los soldados enfermos”.



Tampoco entonces Viamonte tuvo suerte, y menos Remedios. Antes de tocar un centavo de los fondos públicos (para este fin, se entiende) los diputados sabían trabar burocráticamente todas las posibilidades. Encontraron que aunque fueran ciertos los méritos de Remedios, “la Junta representaba a la provincia de Buenos Aires, no a la Nación, por lo que no correspondía acceder a lo solicitado”



Hubo otros diputados que defendieron la causa de Remedios, como Tomás de Anchorena: “Esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército, y no había acción en la que ella pudiera tomar parte que no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más valiente; era la admiración del general, de los oficiales y de todos cuantos acompañaban al ejército. Ella en medio de ese valor tenía una virtud a toda prueba y presentaré un hecho que la manifiesta: el general Belgrano, creo que ha sido el general más riguroso, no permitió que siguiese ninguna mujer al ejército; y esta María Remedios del Valle era la única que tenía facultad para seguirlo. Ella era el paño de lágrimas, sin el menor interés de jefes y oficiales. Yo los he oído a todos a voz pública hacer elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la desgracia y miseria en que quedaban después de una acción de guerra: sin piernas unos, y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar sus dolencias. De esta clase era esta mujer. Si no me engaño el general Belgrano le dio el título de capitán del ejército. No tengo presente si fue en el Tucumán o en Salta, que después de esa sangrienta acción en que entre muertos y heridos quedaron 700 hombres sobre el campo, oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y el esmero de esta mujer en asistir a todos los heridos que ella podía socorrer.




Una mujer tan singular como ésta entre nosotros debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano, y adonde quiera que vaya debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a una general; porque véase cuánto se realza el mérito de esta mujer en su misma clase respecto a otra superior, porque precisamente esta misma calidad es la que más la recomienda.”



Finalmente le acordaron una pensión de 30 pesos por mes, más o menos lo que ganaba una costurera, mientras el sueldo del gobernador era de 660 pesos. Pero hay versiones que ponen en duda de que la haya cobrado alguna vez y por eso debió seguir mendigando.



Remedios terminó su vida con el apellido Rosas, en agradecimiento a Don Juan Manuel, que años después le fijó la pensión en 216 pesos.



Una noticia del 8 de noviembre de 1847, indicaba que “el mayor de caballería Doña Remedios Rosas falleció”. Le reconocían en cargo de Sargento Mayor que le acordó Rosas, tras el de “capitana” que se ganó en el campo de batalla.



Por aquellos tiempos era insólito que las mujeres pelearan en la guerra. Apenas si las pudientes donaban armas para el ejército. La Gazeta de Buenos Aires consigna algunas donaciones, como las de las “nobles y bellas” María Petrona Sánchez de Thompson (Mariquita Sánchez) o Carmen Quintanilla de Alvear, que pedían que sus nombres aparecieran grabados en los fusiles.

 
María Remedios del Valle
Medalla Conmemorativa
Diámetro: 30mm
Metal: Cuproniquel
Anverso: María Remedios del Valle, Madre de la Patria, peleo en el norte argentinos junto a Belgrano en 1810
Reverso: logo de la Casa de la Moneda
Año: 2013

De pelear, nada. La misma Gazeta explica a sus lectores que ellas “no pueden desempeñar las funciones duras y ásperas de la guerra. No pueden desplegar su patriotismo con el esplendor que los héroes en el campo de batalla”.

Me gustaría agregar que hay que recordarla como guerrera y no como termino, la esencia es la misma, peleo hasta el último día, una gloria que lo haya hecho por mi patria!!!


Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article13128


jueves, 15 de marzo de 2018

Ilustraciones del Siglo XIX, Alcide D'Orbigny viaje a la America


Patagones y Aucas en Carmen de Patagones (1829)

Alcide Charles Victor Marie Dessalines d'Orbigny (1802 - 1857), fue un naturalista, malacólogo, paleontólogo y explorador francés.

Alcide Charles Victor Marie Dessalines d'Orbigny 
 Visitó Sudamérica enviado por el Museo de Historia Natural de París en viaje de exploración científica; tras dicho viaje, D'Orbigny escribió una obra monumental, que constituye un relato histórico referido a Uruguay, Brasil, Paraguay, Argentina, Chile, Perú y Bolivia.
Llegó a Montevideo hacia fines de 1826, con 24 años de edad, para explorar la Banda Oriental. Desembarcó en Buenos Aires en enero de 1827. Remontó el río Paraná hasta Corrientes, alojándose en Rincón de Luna, Itatí, Goya, y el Iberá. Visitó Chaco, donde observó la nación Toba, y regresó a Buenos Aires.
En 1834, D'Orbigny volvió a Francia y escribió su monumental obra en nueve volúmenes Voyage dans l'Amerique Méridionale ("Viaje a la América Meridional"), una obra que sólo es comparable con los voluminosos escritos de Humboldt acerca de la América equinoccial. aca una seleccion de las imagenes de D'Orbigny, donde retrata la vida en estas pampas en mediados del S. XIX, sus vestimentas, los detalles, donde se vislumbran costumbre, aca las imagenes.
Y este es el link del libro.


Patagones en las riveras del rio negro- Patagonia

Vista del rio Parana en la Provincia de Corrientes Argentina.

Patagones-Argentina

Combate de los indios Yuracares-Bolivia.

La recoba Buenos Aires.














Boleandos ñandues




araucanos y tolderias

Huaso chilenos y un condor